Este libro aborda preguntas fundamentales sobre la construcción racializada de las naciones centroamericanas, examinando por qué los pueblos indígenas y afrodescendientes fueron históricamente invisibilizados y excluidos de los proyectos nacionales.

A partir del análisis crítico de los modelos de nación configurados en el istmo, la investigación muestra cómo el imaginario de una nación eugenésica —centrado en la “mejora de la raza” y en la aspiración al blanqueamiento— se impuso como paradigma dominante, desplazando alternativas como el mestizaje y legitimando políticas de exclusión, asimilación y violencia estructural.

El estudio explica cómo estas ideas, profundamente arraigadas en las élites intelectuales y políticas, derivaron en prácticas estatales que culminaron en el genocidio contra la población indígena en Guatemala.

Al responder estas preguntas, el libro ofrece una lectura histórica y crítica de los procesos que moldearon la región, revelando cómo el racismo —lejos de ser un residuo del pasado— fue un componente constitutivo de los proyectos nacionales centroamericanos y continúa influyendo en sus dinámicas políticas y sociales.